Latin Metal: Ya desde Abuso de Poder comenzaste a trabajar con la que se puede decir que es una nueva generación de músicos: los hermanos Barrett, Guillermo De Medio, Nicolás Polo, quienes integran tu banda solista hoy en día. ¿Cómo se dividieron las tareas compositivas para 4, y cuál fue la impresión que tuviste una vez que lo escuchaste terminado?
Adrián Barilari: Sí, Guillermo se acopló ahora en este disco. En realidad, el proceso comienza con la unión entre él y yo, que empezamos a jugar con algunas canciones que teníamos, a ver que salía, a nivel prueba. Esto fue en diciembre del año pasado, que empezamos a trabajar, y un par de meses teníamos como veinte canciones, entonces dijimos “bueno, hay que darle forma a esto”. Y ahí empezamos a trabajar, incluso haciendo participar a Julián y a Piter en la composición. Así que de ahí en mas el disco comenzó a tomar forma: yo empecé a hacer las letras, las melodías, dimos con muchas canciones, de las cuales después tuvimos que elegir… Y la impresión después de terminado fue buenísima. Estábamos muy contentos porque teníamos un material que nos gustaba mucho, que sabíamos que iba a funcionar, y además estábamos muy contentos por las invtaciones y todo eso.
LM: En este nuevo álbum se hace notoria la búsqueda de un sonido moderno, actualizado, incluso en temas como “Hoy por Hoy”, que tienen un tinte más pesado. ¿Creés que es parte de la búsqueda de ustedes como músicos, o es algo que responde también a las expectativas de un público que se fue renovando en los últimos años?
AB: En realidad, fue una búsqueda mía. Yo soy de las personas que piensan que hay que aggiornarse. Digamos, yo tengo veinte años de carrera con Rata Blanca, venía con una banda que hacía Hard Rock clásico desde hacía tiempo, y la verdad es que yo quiero hacer otras cosas, necesito hacer otras cosas. Hay otro tipo de matices musicales que me interesa buscar, que me gusta guardar, y esa fue la idea en un principio: poder hacer canciones de diferentes estilos, buscando en lo que venía escuchando ultimamente, que tenía que ver con Foo Fighters, con Nickelback, que son bandas que me gustan y escucho, y buscando captar un público nuevo. Eso también tiene que ver. Por eso también la inclusión de un Corvata (NdeR: Marcelo Corvalán, vocalista de Carajo) en uno de los temas, o de Fernando Ruiz Diaz (NdeR: vocalista de Catupecu Macchu).
LM: Ya que hablamos de estos dos cantantes, que te acompañaron como invitados en los temas “Nunca es Tarde” y “Cenizas en el Viento”, ¿qué nos podés contar de este trabajo en conjunto con dos vocalistas de estilos bastante diferentes al tuyo y cómo lograron complementarse dentro del estudio?
AB: Sí, son diferentes pero no por eso quedaron desencajados. Cuando escuché la cancion “Nunca Es Tarde”, de alguna manera me dí cuenta de que iba a ser para que Corvata lo cantara, por eso lo tenté y se lo oferté. El no sabía cuál era la canción, ni la quiso escuchar, pero yo sí sabía que iba a ser esa canción, y cuando se encontró con lo que iba a hacer, quedó como anillo al dedo. Lo mismo pasó con Fer: yo tenía dos canciones para él, él eligió “Cenizas…” y le quedó muy bien. Yo creo que las dos voces se entremezclan bastante bien, la de él y la mía, se armó un dúo bastante compacto y que suena muy bien al oído, si bien somos muy diferentes cantando, y son estilos distintos. Esto tiene que ver con el hecho de mostrarle a la gente que por más que hagamos estilos diferentes, la música nos une en un montón de cosas. Y para mí fue un gusto personal el poder contar con ellos. En principio, son músicos que admiro, que tienen una carrera ya de años, y me parece que están posicionados de una manera como para estar participando con cualquier músico nacional.
LM: En tu primer lanzamiento como solista contaste con músicos como Jens Johansson de Stratovarius y Emppu Vuorinen de Nightwish. ¿Por qué decidiste, para lanzamientos posteriores, volver a trabajar con músicos argentinos? ¿Qué posibilidades se te presentaron a partir de esta decisión?
AB: Cuando empezamos con el primer disco, la propuesta para iniciar la carrera solista fue esa. Me lo proponen con estos músicos y con estas participaciones. Yo dije “bueno, es una buena forma de empezar una carrera en solitario, teniendo semejante participación”. En ese momento, las cosas se estaban dando de esa manera y no las quise dejar pasar. También yo tenía la banda formada por músicos nacionales: estaba Daniel Telis, Jorge Perini, Rubén Yañez, Gonzalo Ledesma, que eran los que me acompañaban para tocar en vivo. Los demás participaron como invitados desde otros países, yo no tuve contacto con ellos. Ese fue el comienzo. Después, yo tengo acceso a músicos nacionales por el hecho de vivir acá, porque conozco músicos nacionales, y porque con ellos me veo durante las giras, nos cruzamos en los micros, en algunas ciudades o provincias. Si yo pudiera tener la participación de músics internacionales, obviamente lo haría. Lo que pasa es que, bueno, no es tan fácil.
LM: Si bien Abuso de Poder fue editado virtualmente a través de Don´t Pay Music, para 4 se tomó la decisión de volver a la edición en formato físico, que fue lanzada por Pop Art y Tocka Discos. ¿A qué se debió este cambio en la forma de hacerle llegar el material al público, lo anterior no funcionó como ustedes habían pensado?
AB: El camino natural de cualquier músico es el disco. El cambio se da en Abuso de Poder. En 4 se dá el curso natural de cualquier músico que quiere editar un disco. En Abuso de Poder, yo no tuve oferta discográfica porque fue un momento bastante complicado para la compañía, entonces decidí hacerlo virtual con la propuesta de Don´t Pay Music, que fue muy buena. Era la primera vez en que yo, como músico profesional, fui dueño de mi propia placa, y pude editarla y seguir siendo dueño de ese material. Don´t Pay Music no se quedó con la placa, simplemente utilizó los derechos que le dí para poder colgarlo en la red, cosa que me dio mucho crédito, en cuanto a que fue visto en muchísimos países del mundo. Tuvo 30.000 descargas en el primer mes, y nunca tuve tanta llegada con un disco. Así que tuvo una buena respuesta por parte del público y a mí me sirvió muchísimo para no estar parado durante más de dos años. El hecho de tener el disco editado virtualmente me dio trabajo, nos dio trabajo a todos, y la gente pudo llegar a acceder a mi música de una manera o de otra. Luego, tuve la suerte de que Pop Art, al ver que yo había editado un disco gratuitamente, quisieron tenerlo, entonces para 4 me dijeron “antes de que hagas algo que a nosotros no nos parezca bien, preferimos que lo edites con nosotros”. Entonces, tuve la propuesta. Pero yo como músico no puedo quedar esperando a ver qué pasa con un sello discográfico, a ver si le va a interesar o no la propuesta. Yo sigo. Hoy hay muchas maneras de editar un disco: tenés la parte virtual, tenés la parte independiente o la discográfica. Yo siempre prefiero que sea con un sello y que sea una edición como Dios manda, pero a veces las cosas no se dan por un sinfín de situaciones y hay que hacerlo de otra forma. Yo lo que no considero es que un músico tenga que estar parado porque no hay propuestas, más siendo un músico, como en mi caso, con una trayectoria, que ya tengo varios discos.
LM: ¿Qué implicó para vos el poder contar durante tu presentación en La Trastienda el 25 de Julio con la participación de dos de tus compañeros en Rata Blanca, Hugo Bistolfi y Fernando Scarcella, con quienes has compartido tantas giras y grabaciones?
AB: Ese es un clásico, yo soy amigo de ellos y casi siempre los convoco cada vez que tengo un show. Además, Fernando Scarcella también tocó en el disco, y Hugo es una sorpresa también para la gente, porque lo quieren mucho, algo que se vio en el show, la gente se emocionó mucho con esa canción que hicimos de Alianza… Y la verdad es que yo me encuentro muy cómodo trabajando con ellos porque son profesionales, no hay que estar ensayando para hacer este tipo de cosas: ellos vienen, hacen su parte, y la gente lo disfruta mucho. Es más por el publico, inclusive. Hubiese querido que estuviera Fer de Catupecu, o Marcelo, pero por cuestiones laborales no pudieron estar.
LM: ¿Cómo fue la experiencia de volver a grabar junto a Bistolfi para Viaje al Cosmos, un disco con una propuesta mucho más melódica que lo que habían hecho ustedes juntos previamente, en tiempos de Alianza, por ejemplo?
AB: Hay como un ida y vuelta, digamos. Con Hugo siempre estamos en contacto, él me convoca para un montón de cosas, cuando puedo participo, lo mismo hago yo con él… Lo mismo con un montón de músicos que siempre nos damos una mano los unos con los otros, en el sentido de que la música nos une. Hugo hace una cosa muy distinta a lo que hago yo, y sin embargo puedo participar en el disco de él, y así estamos. Me parece que tiene que ver con una cuestión de que nos queremos mucho, y que creemos que el resultado fue positivo. De hecho, el poder juntarnos y hacer música, que es el fin de la cuestión, es positivo para el público, y para nosotros, porque nos encontramos cómodos haciéndolo. No podríamos hacerlo si no estuviéramos bien, más allá de mantener una amistad, somos músicos que sabemos lo que queremos, que nos llevamos muy bien componiendo, e incluso tocando juntos. Hay una camaradería muy importante y nos conocemos desde hace muchos años.
LM: ¿Cuán difícil es congeniar los tiempos que requiere tu proyecto solista, sobre todo desde el aspecto compositivo y de presentaciones en vivo, con tu trabajo junto a Rata Blanca, teniendo en cuenta el intenso ritmo de gira que mantienen con la banda tanto en el territorio nacional como en sus visitas a otros países de Latinoamérica?
AB: Sí, de hecho ya estamos de gira con Rata Blanca, pero esto es muy simple. Yo con Rata tengo un compromiso asumido desde hace muchos años, y es la banda madre. Tiene que estar todo a punto cuando hay que tocar, Rata tiene mucha convocatoria y tiene giras por fuera del país. Lo mío es un poco más tranquilo, en cuanto yo lo voy manejando con los tiempos que Rata deja libre. Y por el momento, bien, porque está acomodado de esa manera. Tratamos de no mezclar fechas para que obviamente no haya problemas, está hablado, y si en algún momento se cruza alguna fecha, yo la bajo. No me gusta complicar las cosas y nos hay ánimos de mezclar nada. Simplemente, Rata gira de un punto hasta otro, y de ahí para. Después sigo yo con lo mío en la medida en que se pueda, tampoco me desespero mucho porque si no, los tiempos no alcanzarían. Lo voy haciendo en la medida en que van saliendo las cosas.
LM: En el 2004, se presentaron en calidad de teloneros en Obras Sanitarias de Ronnie James Dio, en una de sus últimas visitas al país. ¿Qué recuerdos te llevaste de esa noche, y cómo te impactó la noticia de su fallecimiento hace ya dos años atrás?
AB: Recuerdo todo, para mí fue una fecha muy especial, porque estábamos teloneando a quien yo admiré toda la vida, y admiro; fue una especie de guía para mí en lo musical, y fue una fecha muy emotiva. Recuerdo que él se tomó 40 minutos en nuestro camarín para venir a charlar con nosotros, un tipo fuera de serie, un grande de verdad, humilde como pocos. Yo tuve la suerte de conocer muchos músicos, y digo que Ronnie era uno de los más humildes y de los más accesibles como persona, totalmente abierto, muy simpático. Me pegó muy fuerte la muerte de él, como me pegó la muerte de Jon Lord, a quien yo no conocí, pero son tipos que marcaron mucho nuestra carrera musical. Así que, bueno, yo lo viví con mucha alegría, lo disfruté muchísimo, no solo por el hecho de tocar en el mismo escenario, sino de compartir un momento con él. Y nada, son esas cosas que te regala la vida, el hecho de poder estar en la música y poder vivir un momento con tu ídolo. Como le pasa a cualquier fan, porque yo era fan de Ronnie James Dio.
LM: Además de Dio, que sin dudas fue una de las figuras más grandes de la escena, ¿qué vocalistas de otros estilos podrías mencionar que también te marcaron como intérprete, ya sea por haberlos escuchado de chico o algunos que hayas descubierto con el transcurrir de los años?
AB: Básicamente, siempre fueron músicos de esa talla: un Ronnie James Dio, un Ian Gillan, como también te puedo nombrar a Tom Jones. Desde muy chico yo escuchaba discos de Tom Jones y me maravillaba con la voz de ese hombre. Y todavía sigue dando conciertos, y canta como antes. La verdad que hubo muchos que me marcaron, incluso pude conocer a uno de los que para mi son los mejores vocalistas, que si bien ya su época ha pasado, porque son cosas de tiempo o de modas, pero un Glenn Hughes en el Hard Rock me parece que es una voz inigualable, y tuve la oportunidad de cantar junto con él… Hoy yo tendría que nombrarte músicos de la talla del cantante de Foo Fighters, o de Nickelback, que hoy están marcando tendencia, que son muy buenos, pero yo tuve la suerte de conocer a esa gente y aprendí de allí un poco.
LM: Con Rata Blanca fueron invitados a “Encuentro en el Estudio”, el programa conducido por Lalo Mir que se emite en Canal Encuentro. ¿Qué opinás del momento que estamos viviendo en el ambiente artístico nacional, considerás que se le están abriendo nuevas puertas a los músicos, sobre todo en la televisión, que sigue siendo en el interior del país el principal medio de comunicación?
AB: Sí, al menos hay como una intención en los canales de cable de llevar bandas y convocar. Hace poquito estuve en un canal de cable en un concurso, haciendo de jurado, había bandas muy nuevas, siguen los canales de videos donde las bandas van a tocar, como Quiero o CM… Y está bueno, pero creo que debería haber un poco más. No están porque no marcan la tendencia, hoy un programa de televisión mira mucho el minuto a minuto y se maneja con eso, pero hay que aprovechar los canales de cable o los culturales para poder hacer este tipo de cosas. Yo creo que oportunidades siguen faltando, hay muchísima oferta de bandas, algunas muy buenas, y por ahí la demanda no es tanta. Hay que estar atento para, cuando ocurren este tipo de cosas, poder estar ahí en el momento oportuno como para aprovechar una puerta y poder ir a tocar.
LM: Vos egresaste de Rata Blanca a comienzos de los noventas, momento en el que continuás con Alianza, para luego volver cuando se produce la reunión a comienzos del nuevo milenio. ¿Qué te llevó a querer seguir adelante junto a Walter Giardino, siendo que miembros como Gustavo Rowek, por ejemplo, rechazaron la propuesta?
AB: ¿Qué me llevó a seguir adelante con Walter? La propuesta de Temple, en realidad: eso fue lo principal. Él me llamó para hacerlo porque necesitaba un cantante, y yo acepté porque era una invitación para hacer dos, tres o cuatro shows. Pero después pasó algo muy extraño, nos juntamos para tocar con Temple y resulta que habíamos convocado a más de tres mil personas en el intento. Vino la productora, y planteó el hecho de que ya que estábamos tocando juntos, por qué no rearmábamos Rata Blanca. Ahí surge una propuesta, y Walter se encargó de llamar a quienes querían participar. Algunos dijeron que sí, otros que no, no fue nada más que eso, y la verdad es que nos fue muy bien porque del 2000 hasta ahora seguimos tocando.
LM: Magos, Espadas y Rosas fue tu debut junto a Rata Blanca, y de cuyo lanzamiento ya pasaron más de veinte años. ¿Cómo ves en retrospectiva al Adrián Barilari de aquel entonces, que se iba convirtiendo en una de las voces más importantes de la escena musical latinoamericana, como frontman y en términos de madurez como artista?
AB: Y, en retrospectiva me veo más grande, más viejito (risas)… Pero con más experiencia. Esto es así, tal cual. Uno va aprendiendo en la medida que va avanzando el tiempo, y empieza a tratar con el público, con la gente, y a medida que viaja, que se sube a escenarios, también va aprendiendo que las oportunidades en la vida no son muchas, que hay que aprovecharlas. Que si con la música podemos hacer feliz alguien, está bien, estamos cumpliendo con una misión que nos tocó, y yo lo hago con mucha felicidad. No sé si soy el mejor, el peor, el más petiso o el más alto, el más agudo o el más grave cantando: sé que soy feliz haciéndolo, y que estoy muy seguro de que hago feliz a mucha gente. Y eso es lo que más me importa. Todo lo demás es pasajero. El dinero que se gane, mucho, poco, o los premios que uno pueda tener, son nada más que para poder seguir adelante haciéndolo. Yo me siento feliz cantando en los escenarios, sea con Rata, con mi carrera solista, solos con Hugo que a veces nos juntamos y lo hacemos en bares, la pasamos muy bien, y nos mantiene vivos también. Creo que a esta edad, a los cincuenta años, es una bendición de Dios poder seguir tocando y que la gente nos siga. Las cosas se han hecho mínimamente bien para poder ser reconocidos. Le pusimos mucha garra, mucho esfuerzo, y mucho huevo para poder hacer las cosas. Es viajar mucho, ayer lo hablaba con un colega tuyo, y hablábamos el tema de Cerati que pasó lo que pasó, que le podría haber pasado a cualquiera. Uno no está exento. Uno viaja mucho, hay mucha presión, los aviones, los horarios, viajar de una ciudad a otro corriendo, en micro, por caminos que anda a saber por donde te llevan. Todo eso tiene un costo y a veces en la vorágine no te das cuenta. Esto también hay que aprenderlo: no todo es soplar y hacer botellas.
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