Esta vez, nos tocó cubrir de locales. Una fecha que tenía como cabeza de cartel a una de las bandas más importantes de la escena hard-rockera argentina nos esperaba tras bambalinas y claro que no los íbamos a decepcionar. El “Diabliyo”, local situado en el límite entre Olivos y Munro, fue el lugar elegido por nuestro staff en esta oportunidad para demostrar que los metaleros también tenemos nuestro lugar reservado para el rock.
Los primeros en gritar piedra libre fueron los integrantes de “Delirio”, banda en la cual dos Gibson Les Paul acompañaron una vocalización bien hard rockera de su frontman, aunque lo que no faltó en ningún momento en este quinteto es la fuerza, situándose lejos de los ejemplos glamorosos del género. Con temas directos, sin muchas vueltas, pero con algunos agregados que le sumaron una cierta originalidad, presentaron algunos de los temas que están incluidos en su EP, el cual fue repartido entre los presentes. La cosa se puso mucho mejor cuando hicieron su aparición los machaques que le dieron cuerpo a un tema de corte un tanto más pesado, que contó asimismo con los coros de ambos violeros. Muy vivaces en escena, supieron como dar arranque a una noche que contaría con sus primeros covers: tres muestras diversas entre sí de hard rock americano tomaron cuerpo con “Detroit Rock City” de Kiss, “Panama” de Van Halen y “Get The Fuck Out” de Extreme.
Segundos en la grilla se posicionaron “Ethernos”, quienes cambiaron radicalmente el estilo para inmiscuirse en un ambiente mucho más heavy de la mano de una formación bastante numerosa en donde encontramos dos violas mano a mano con un teclado que, con colchones, fue recreando las melodías de fondo, a las cuales la voz fue dando forma siempre dentro del tono indicado. Lo que todos esperábamos – las armonizaciones a lo Maiden – no tardarían en llegar, demostrando la habilidad innegable de sus ejecutores, quienes a su vez llevan adelante temas muy bien compuestos en una línea que no resultó extremadamente agresiva. Muy por el contrario, su repertorio era apto para una audiencia que puede ir desde el hard rock hasta el heavy metal más tradicional, teniendo las bases sólidas características del género en manos de bajo y batería. Sus lentos tuvieron un matiz que los llegó a relacionar un tanto con Rata Blanca, aunque ni siquiera en ellos de dejó de lado la elaboración, el aspecto más llamativo de esta banda, la cual terminaría su show con la versión de Whitesnake de “Burn/Stormbringer”.
Siguiendo el sendero marcado por sus predecesores, “Unknown” subió al escenario para descargar un heavy de carácter duro, que fue de frente sin dudar. Una sola viola en este caso alcanzó para riffear y a su vez delinear la melodía que luego iría siguiendo un vocalista que tiró agudos dentro de los límites de lo apropiado, sin saturar, e incluso haciendo demostración de técnica que hizo evidente el amplio registro que manejaba. Más aún, sus temas rockeros tienen un empuje admirable en el que contribuyen, por supuesto, un bajo que a cinco cuerdas le dio cuerpo y sustancia a los temas, y una batería precisa que a su vez metió cortes que le dieron una interesante variación a la estrofa de cada una de sus composiciones. Sumamente destacable la prolijidad de cada uno de ellos – algo que sería muy bueno ver en otras bandas pertenecientes al under -, siendo llamativa también la impronta de su guitarrista, quien salió dispuesto a mixturar rasgos de los ochenta y de los noventa entre sus cuerdas.
“Hakken” se apoderó apenas minutos después del lugar, invirtiendo las reglas del juego para volver a sambullir al público en un hard rock con todas las de la ley, nacido de dos violas que se alternaron para meter solos por izquierda y derecha, teniendo al frente a un vocalista que se manejó generalmente en tonos agudos pero que supo bajar cuando los temas se lo pedían. De ello es clara evidencia el primer cover elegido: “Crazy Train” demostró que en este género también existe la pesadez. Más al fondo, lo indispensable: un dúo de batería y bajo en donde este último metió arreglos poco comunes en el hard rock enriqueciendo las bases. Lo interesante fue como lograron hacer una variación entre temas más “soft” con otros donde prima la potencia, “pisteros” como bien los definió el vocalista. Otro dato a tener en cuenta es el nivel de convocatoria y de aceptación que tuvieron estos cinco entre los presentes, quienes establecieron un muy buen feedback con los músicos. Un excelente sonido y un ensamble al 100% fueron la moneda corriente en todo su show, el cual fue coronado con la versión original de “Burn”.
Luego de una breve espera, Iván Sención y compañía hicieron su aparición en los escenarios de Olivos para devolvernos un estilo que tiene un sabor al Whitesnake de los ochenta imposible de confundir. En “Watchmen”, la presencia de una única viola – empuñada por Emmanuel Lopez – alcanza y sobra para rockear junto al vibrante andar por las cuatro cuerdas del bajo del ex Magnos Alan Fritzler y al enloquecido ir y venir de palillos protagonizado por Eduardo Giardina, un baterista de notoria extracción progresiva. “One” y “Time” fueron los elegidos para empezar un espectáculo que llevaría a todos los presentes en el Diabliyo a saltar y corear a todo pulmón las hazañas de semejantes héroes. Como es de esperarse, la garganta de Sención hizo maravillas con obras que rebosan gancho, algo que se tradujo en inmediatas palmas que acompañaron la rítmica de los temas. Imposible pasar por alto la inteligentemente planificada existencia de un teclado que rellenó los espacios dejados por la viola, y cuyo resonsable no es nada más ni nada menos que el ex Humanimal Leonardo Palmieri, en los sucesivos “Hang On”, “Safe” y “Higher Place”. Sin embargo, alguna que otra sorpresa estaba esperando para ser descubierta… Un solo de batería impresionante – que dejó bien en claro lo duro de la pegada de Giardina, quien supo desplegar todo su potencial sobre los parches – nos dejó con la boca abierta y, antes de que pudiésemos reaccionar, el responsable ya había pasado al bajo cediendo su lugar a Fritzler, quien a su vez se apoderó del micrófono de forma alternada con Lopez. Tras varios cambios, bromas cruzadas y un disfrute evidente como banda, hizo su aparición el nuevo bajista de la formación – Sebastián “Champi” -, quien a su vez pareció tener unas cuerdas vocales dignas de admiración, algo que quedó muy claro con el dúo que hizo con Sención. Y sin embargo, el arsenal estaría a punto de caer sobre nosotros en sólo cuestión de segundos. “Wings Of Thunder” nos condujo al cover de Rush “Tom Saywer” (realmente sublime, ¿idea de Giardina?), para luego pisar el terreno de un “Take Me” que estaba pensado como el remate de la lista. Pero la insistencia de los fanáticos pudo más, y finalmente el cierre quedó en manos de “Still Of The Night”, el clásico de la banda liderada por David Coverdale.
Un agradecimiento al propietario de El Diabliyo por facilitar nuestro ingreso para desempeñar la labor de cronistas en esta fecha. |