El Heavy Metal ha tenido a su disposición el Teatro de Colegiales en los últimos años para celebrar la actualidad de las bandas que siguen peleando por el género… Y finalmente le llegaba el turno al Hard Rock de organizar su festejo propio. Por eso es que en una húmeda tarde de Viernes cinco grandes nombres aseguraban desde los carteles una velada no sólo apta para rockeros nostálgicos con ganas de revivir éxitos pasados, sino también para aquellos que, siendo adeptos a las vertientes más pesadas, se acercarían a conocer qué es lo que se viene en la escena nacional, en la que algunos de los históricos ídolos de la distorsión local mostrarían sus alternativos proyectos.
Pero primero, la sangre joven. Directo desde Rosario arribaba una banda que viene pisando fuerte desde el lanzamiento de su primer album en el 2003, y que ya cuenta con un total de cuatro discos editados, siendo el más reciente “La Corte de la Mediocridad”. Hablamos de Vudú – cuarteto integrado por Ike Parodi en la voz, Nahuel Antuña en bajo, Willy Echarte en guitarra y Mario Laurino en batería -, prácticamente unos amigos de la casa por haberse presentado en un sinfín de veces en el circuito de bares de Buenos Aires. ¿Su propuesta? Un Rock que rinde culto a las raíces musicales de sus miembros, claramente enmarcadas dentro de la década del ´60 y ´70, para lo cual contaron con un tecladista en escena en algunos de sus temas. Hendrix, Zeppelin y Purple, rodeando la figura de un frontman que sacó a relucir sus dotes vocales con una postura muy a lo Robert Plant en escena, y una garra para llevar adelante el show en el que no podían faltar temas de la talla de “Capitán Decibel” o “Supernova”, con un sonido de primera calidad, una nitidez increíble, y un Hard Rock que no se limitó a permanecer en estado puro, sino que se dejó llevar en algunos momentos por una métrica casi progresiva, original, para desembocar en “Vino Blanco” y “Puente Pueyrredón”. Sin lugar a dudas, la sorpresa más grata de la noche.
Pocos minutos después, volvíamos a tener en escena a una de las voces más dotadas del Metal, con un equipo de músicos de primera línea para éste, su proyecto solista, que tuvo ocasión de debutar junto a Barilari y Saúl Blanch y pasar de allí a compartir tarima con Scorpions. Bertoncelli poco y nada tiene que ver con Imperio y Renacer, dado que su clásica formación – conformada por Christian Bertoncelli en voz, Emiliano Ortiz en guitarra, Charlie Giardina en bajo, Leandro Bordicelli en batería y Gabriel Wright en teclados – está mucho más orientada a la melodía, haciendo referencia al legado de bandas como Rata Blanca en el ámbito nacional, algo más que evidente en “Amores Furtivos”. Viola y teclado resultaron entonces coaligados para presentar los temas que estarán en el debut de la agrupación, “Leyendas de Amor y Sangre”, arrancando con “Salvaje al Viento”, para lugar a algunos pasajes veloces pero siempre armónicos. “Pequeño Gigante”, por su parte, terminó convirtiéndose en el réquiem por excelencia para Ronnie James Dio, un tema que tenía que decir presente en esta especial ocasión, y para el cual estos intérpretes se dejaron abrazar por los riffs propios de Rainbow. Finalmente, “Sin Mirar Atrás” y “Recuerdos del Ayer” fueron los encargados de electrizar la noche antes del gran cierre final, con sabor al Rock de los 80´s, por obra de “Sin Miedo a Perder”.
Si por lo general los líderes de las bandas que conforman nuestro circuito se hallan al micrófono, por el contrario, la próxima agrupación nos demostraría el peso histórico que puede adquirir un baterista. Y es que ROWEK ya tomaba posiciones sobre las tablas, momento en el que el ex V8, Rata Blanca y Nativo se disponía a volarle la cabeza a los presentes con los covers que ningún fanático puede desconocer. Gustavo Rowek, baquetas en mano, y ya apostado detrás del bombo, le dejó el banquete servido a dos compañeros fieles en su carrera musical – Sergio Berdichevski en guitarra y Ezequiel Palleiro en bajo – y a una joven dupla fuera de serie para más de uno: Guillermo Piazzo en guitarra y Nicolás Vicente en la voz. Éste último, en tan solo cuestión de segundos, se erigió en dueño del escenario, con una potencia vocal y un carisma impresionantes, envasados en una postura que pareciera en parte tomada de O´Connor, aunque con una técnica que para nada se asimila a la del ex Hermética y Malón. Su set comenzó con un clásico de Rata Blanca, “Asesinos”, para luego moverse hacia el himno de V8 “Ideando la Fuga”; es que la idea era presentar a la banda, algo que hicieron con un “Grita” y “Bienvenidos al Banquete” pesados hasta la médula, y rendir culto a la trayectoria de quien es indudablemente el baterista más completo a nivel nacional. Poniéndose a la altura de un frontman como “Carucha”, esta joven promesa tomó firme el micrófono para sumarle un tono metálico en dos versionados temas de Nativo – “Fuera” y “El Duelo”, que sonaron mejor que nunca – antes de despedirse con “Ángeles de Acero” y “Muy Cansado Estoy”.
Concluido el paréntesis metalero de la fecha, retornábamos con puntual prontitud al mejor Hard Rock americano de la mano del ex guitarrista y vocalista de Kefrén y Mafia, Sebastián Gava quien, amparado bajo el legado de su principal referencia en el mundo de la música, Kiss, se dispuso a recorrer junto a sus compañeros – Gustavo de Filippo en bajo, Fernando Calabresi en guitarra y Sergio “Dukke” de Luca en batería – los más grandes éxitos de la banda que lo llevó al reconocimiento en nuestro ambiente, e incluso a compartir escenario con Bruce Kulick durante su última visita a Argentina. ¿Y qué mejor que sacar a modo de As de Espadas las ultra conocidas composiciones de Kefrén para animar a esos cientos de fanáticos aquí reunidos a calentar cuerdas vocales? Pues bien, la invitación resultaba formalmente hecha al comenzar con “Todo para Mí”, marcado por una puesta en escena vívida, juguetona, que terminó bajando las revoluciones para descansar en un lento “No Puedo Culparte” que empezaba ya a cosechar las primeras adhesiones por parte del público. “Más Fuerte” le dejó el terreno llano a “Déjame”, tema éste sí perteneciente al proyecto solista de este músico que cada vez más se asemeja a Paul Stanley, física, compositiva y vocalmente hablando. El calor dentro del recinto aumentaba, y redoblaba la apuesta tras el ingreso de “¿Dónde Vas?” y “Todo Vale”, antes de hacer un salto hacia delante para encontrarnos con una perlita del primer trabajo solista de este innato líder, “Pelear”. El broche del show, tan nostálgico como podía ser, vendría de la mano de “Detroit Rock City”, en una breve gesta kissera como pocas.
Pero el plato principal vendría a continuación. Las luces se apagaron nuevamente pasadas las 22.30 hs, para dejar que las llamas ardieran detrás de Javier “el Chino” Retamozo, quien con sus dedos ya iba preparando el clima para el ingreso de aquellos pioneros del Hard Rock en Argentina, cuyo legado resucitó en el 2010 y un año después volvía a demostrar su vigencia. Hernán Cotello, plantado tras las cuatro cuerdas, Walter Curry empuñando su filosa arma, y Ricky “el Griego” Alonso calentando sus nudillos, aguardaban la señal que llegó una vez que Mario Ian irrumpió en escena, corriendo los límites del género para, con una garganta hecha de acero, llevar todos sus clásicos ante una convocatoria bastante respetable, dispuesta a quedarse sin voz para acompañar a estos cinco en el que sería un largo viaje. “Vagabundear” y “Entre Cielo, Tierra y Mar” fueron la apertura perfecta para dejarse llevar por esos estribillos gloriosos a los que nadie puede resistirse, allí donde los riffs y solos de Curry constituyen parte de un mismo ajado pero resistente lienzo. Sin embargo, no iba a quedar exclusivamente en sus manos la labor eléctrica de la noche: Ian, calzándose la viola, pronto se dedicaría a sumarse a esta delicada tarea, cuidando siempre la cercanía con el micrófono al que atrapó una y otra vez durante toda la velada, y que brilló con la fuerza de “Traidor” y “Otra Vez En Las Calles”. Sin llevar sombrero, sin necesidad de gafas ni crucifijos, pero con la misma potencia de siempre, aquella alimentada por un público que, si bien orgulloso de ser hardrockero, no perdió su carácter de enardecido. Alakrán trasciende la imagen, sí: mas la trasciende gracias a la impoluta performance de sus miembros, dueños de una planificación escénica que jamás decepciona.
A sus espaldas, se dibujaban ya cientos de líneas correcaminos, esas “Luces de la Gran Ciudad” que hacen de la historia de este quinteto una que ejercita la memoria de sus seguidores más antiguos, así como transporta al pasado a los más jóvenes, y les demuestra que las bandas que verdaderamente prevalecen son las que se destacaron en una época, con esfuerzo y pasión. Y que continúan en un presente que los encuentra nuevamente componiendo temas como “Tatuado” – a quienes conocían el típico sonido de Los Ángeles en la década de los ochenta, les resultaría familiar este tema en sus inicios, ¿un adelanto quizás de lo que será un próximo disco de Alakrán? Las influencias, después de todo, siguen siendo las mismas. “Te noto muy tranquilo, me hacés acordar a Mick Mars”, bromeaba Ian con su co-equiper Curry, antes de embarcarse en uno de esos covers que le alegran el corazón a aquellos que buscan rescatar de tiempos pretéritos clásicos de la talla de “Fortunate Son”, el primer cover de Creedence Clearwater Revival que llevarían adelante estos cinco en su segundo reencuentro con la city porteña, antes de continuar con “Soy Libre Igual” y la segunda fija de la noche, “Proud Mary”. ¿Había todavía más Hard Rock en ese bolsón que Ian y compañía traían para el deleite propio y ajeno? Por supuesto. ¿O acaso alguien pensaba que temas como “En Nadie Confío” y “Alguien Nos Divide” iban a quedar por fuera de esta celebración? Lo cierto es que había muchos que deseaban que este show fuera todavía más extenso, pero llegaba ya la hora de la despedida final con el bis. “Vas a Ser Un Dominado” y “No Dejes de Brillar” se convirtieron en el remate ideal de un festival dedicado a los cientos que se niegan a dejar atrás esas épocas de pelos batidos y pantalones ajustados.
Nuestro agradecimiento a Lucía Chiarenza y el staff de prensa de MTS Producciones por extendernos dos acreditaciones para cubrir este evento
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